En lugar de ver la «dieta» como un plan de alimentación de 6, 8 o 10 semanas para adelgazar, piense en la «dieta» en el sentido tradicional de la palabra, es decir, el tipo de alimentos que comes la mayor parte del tiempo. Y te darás cuenta que es lo que comes a diario, no durante una semana en el verano, lo que marca la verdadera diferencia.